Ayuntamiento de Kristianstad. Kristianstad

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Introducción

El recurso de alojamiento es una institución que atiende a personas con problemas de abuso de drogas. Reciben tratamiento y vivienda, y el municipio les proporciona oportunidades que pueden conducir a un empleo. El huerto comenzó en Nosaby, en una parcela que también incorpora alojamiento. Para lograr que los usuarios obtuvieran algún tipo de empleo significativo, decidieron intentar comenzar con un pequeño huerto.

El proyecto ha estado funcionando durante un año y medio. Un terapeuta es el supervisor de este proyecto. Actualmente no existen garantías de continuación. Boendebasen corre con los gastos gracias al presupuesto del que disponen para sus usuarios. Buscan diferentes fuentes de financiación para poder obtener un presupuesto que les permita expandir su proyecto de horticultura.

“Trate de comenzar un huerto donde todos puedan sentirse protagonistas, porque incluso a pequeña escala puede ser una gran oportunidad para aquellas personas que participan.”
Organizador

“Esto es lo mejor que me ha pasado desde que vine a Suecia ya que pude recibir ayuda con mi adicción y pasar el tiempo en el huerto. He aprendido mucho sobre las plantas y su cuidado, pero también aprendí sueco mientras tanto. Realmente espero que podamos tener un huerto en el futuro.”
Participantes

Localización-coordenadas

Boendebasen, Östra Storgatan 2, Kristianstad

Descripción del huerto

El huerto se encuentra en la parcela de una antigua villa y ha aumentado su extensión hasta los 30 m2. El cultivo comenzó a pequeña escala y se expandió gradualmente. Comenzaron cultivando la zona de césped y cultivando patatas entre otros cultivos. Poco a poco, los usuarios querían hacer más cosas en el huerto. Construyeron un invernadero para cultivar especias y otras plantas. Este invierno han aprovechado para ejecutar proyectos navideños y los usuarios han realizado actividades como la fabricación de velas y coronas de flores. La idea es que el próximo año puedan hacer mermeladas de los frutos que cultivan.

También han tenido un sitio afuera en otro edificio dentro de la ciudad, usando un patio de otro alojamiento. Hay un voluntario que tiene gran experiencia en horticultura pero no está capacitado. Actualmente existen ocho usuarios del huerto, entre personas suecas e inmigrantes.

Detalles de la iniciativa

Todo comenzó involucrando a varias instituciones en este proyecto. En estos grupos existen adultos con problemas de adicción a las drogas, así como pacientes psiquiátricos que no han sido tenidos en cuenta durante muchos años.

Actualmente hay pacientes que son suecos, pero cada vez el número de pacientes inmigrantes es mayor. La finalidad es aumentar su interés por la horticultura.

Los inmigrantes que viven allí han tenido experiencias traumáticas y tuvieron problemas de abusos. Por todo ello son tratados e involucrados en el huerto. La horticultura les proporciona empleo y también pueden obtener un trabajo en la empresa que gestiona los parques del municipio de Kristianstad. Algunos tienen conocimientos de horticultura previos y otros aprenden las nociones básicas.

Algunos, después del tratamiento por su abuso de drogas y sus trastornos psicosociales, pueden llegar a lograr una “vida normal”. Su conocimiento del idioma sueco se desarrolla junto con otros pacientes nacionales y aprenden sobre la cultura y la sociedad sueca. La realización de este huerto surgió por la necesidad de un lugar destinado a la rehabilitación de las personas que se encuentran de baja por enfermedad o desempleo.

Descubrieron que los inmigrantes que habían tenido experiencias traumáticas al intentar escapar de sus países de origen necesitaban rehabilitación en forma de horticultura. Esto ha hecho del huerto un lugar que puede ayudar a quienes viven en el recurso de alojamiento.

Posibilidades y oportunidades

El objetivo de iniciar un proyecto de horticultura en dicho recurso de alojamiento era encontrar una actividad donde los usuarios con problemas de abuso de sustancias pudieran hacer actividades de manera conjunta.

A través de las terapias, se percataron de que muchos necesitaban un huerto. Esto les hizo comenzar a planificar esta actividad en los distintos departamentos de los que dispone el alojamiento.

En el huerto, los usuarios buscan un “santuario”, donde puedan trabajar de forma manual a su propio ritmo. Muchos de ellos encuentran un lugar tranquilo trabajando dentro del huerto, olvidándose de sus problemas por un tiempo.

En este proyecto, se da la oportunidad de poder llevar a cabo un huerto con grandes beneficios y alegrías para los usuarios que no tienen familia y están empezando a dejar atrás el problema de las drogas. Juntos pueden aprender cómo cuidar el huerto y crean una comunidad con el resto.

Si el huerto puede obtener financiación para seguir desarrollándose y contratar un hortelano será de gran ayuda para poder seguir con el proyecto.

Amenazas y retos

El mayor desafío en este proyecto es que el presupuesto es demasiado bajo, lo que significa que no pueden contratar personal y es difícil comprar plantas, semillas y equipos. Si hubiera habido un hortelano con experiencia, la planificación hubiera sido diferente. El personal que existía también podría haber dedicado más recursos a cada usuario para el apoyo y enseñanza del idioma sueco.

Hay diferentes situaciones que pueden surgir y que pueden crear incertidumbre entre los usuarios. Muchos piensan que el huerto solo debe ser para aquellos que trabajan en él. Significa que se necesita mucho discurso y mediación para adaptarse e involucrar también los que viven en la vivienda.

También suele haber desacuerdos sobre los cultivos que se cultivan en el jardín, a quién pertenecen y quién puede comerlos.

Una forma que podría reducir los problemas puede ser intentar que todos los integrantes del recurso residencial participen activamente en el huerto. Pero no siempre es fácil unir a personas con esta problemática.

La mayor amenaza es que el ayuntamiento no proporciona un presupuesto que pueda sustentar el huerto. El proyecto ya está establecido y los usuarios que han estado involucrados ya no podrán continuar dentro del huerto. Independientemente de si el proyecto de horticultura continúa o no, ha representado un punto de inflexión para quienes han participado. Han percibido el huerto como su “santuario” y sienten que les proporciona grandes beneficios el trabajar en el mismo.

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